Bodas- Matrimonio

   

 

Para que una relación matrimonial perdure, hay que tener en cuenta la primacía de la gracia.

“Sin mi nada pueden hacer. Yo soy la cepa ustedes son las ramas”, dice el Señor. ¿Qué pasaría si se tuvieran en cuenta todos los detalles para una construcción y nos las bases?

Los esposos que cumplen bodas matrimoniales conmemoran una unión  que fue bendecida por nuestro Padre Celestial, porque así lo pidieron y que, a pesar de todas las dificultades que han sorteado, su testimonio se constituye en alabanza y gloria al ser que un día les dió la vida y les unió para que a través de su amor trajesen al mundo el fruto del amor y prolongación de sus vidas..
 
En la base de esta experiencia matrimonial, que perdura en el tiempo, debe estar, indudablemente el sólido fundamento de Jesús y de María Santísima.
 
“Sin Mí, nada pueden hacer”.
Dichosa fue aquella pareja a cuya boda asistieron Jesús y María en Caná de Galilea, pues seguramente siguieron contando con su amistad. También hoy María dice: les falta el vino del amor, de la paciencia, del perdón, de la alegría.
Para que un matrimonio sea perdurable, el secreto de sabiduría será vivir con Jesús y con María.
 
Puede en 50 años desaparecer un río, o mantenerse  y aún acrecentarse su caudal y fuerza. Depende  del cuidado.
Que Dios bendiga tu unión matrimonial y te de sabiduría para mantenerlo perdurable en la fidelidad y en el amor.
 
Luis Duván Pérez Aguirre Pbro.
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Obediencia - Rebeldia

                                   
Estamos en una época de anarquía, que inclusive se manifiesta con un signo de anarquía  , resiste, no a tu propia voluntad sino a la de los demás, “rebeldía que es normal, hasta cierto punto en los adolescentes pero que ha desbordado, el ámbito de las edades de comportamientos rebeldes. No sea entre nosotros.
 
 
 
Hay quienes aparentemente quieren seguir al Señor, pero no lo hacen con plena entrega. Parece como si le dijeran a Jesús: Señor yo quiero seguirte, te seguiré al banquete en casa de mateo. Te seguiré a la fiesta en las bodas de Caná, a la multiplicación de los panes, a casa de Martha y de María, a la pesca milagrosa.
 
Pero no quiero seguirte a tu sacrificios en el desierto, ni a tu oración sacrificada en la montaña. Te seguiré a la última cena,  pero no quiero ser como  tú al lavar los pies a los discípulos. Tampoco te seguiré a  cargar tu cruz  o a la corona de espinas, ni a decir “Padre perdónalos porque no saben lo que hacen”.
 
“El que no toma su cruz cada día y me sigue, no puede ser mi discípulo”, dice el Señor.
 
Y tu, quieres ser discípulo y servidor del Reino de Dios
Cumple los Mandamientos con todo el corazón y con toda el alma.
Comprométete a que  Jesús sea tu Señor; que El domine tu existencia.
Comprométete a caminar en la voluntad del Señor. 
 
 
Luis Duván Pérez Aguirre Pbro.
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Evangelizar.Entregar la Vida

                                            
Aunque no he vivido en África, a veces les refiero anécdotas de ese continente vividas por un sacerdote que estuvo 12 años como misionero entre los nativos africanos, y con quien compartí durante varios años en una misma comunidad.
 
 
Me contaba por ejemplo que en esos países secos del África es necesario caminar 2 ó 3 kilómetros para recoger agua. Mientras van por el camino con el cántaro ó la olla en la cual llevan el agua sobre la cabeza, van dando de beber a cantidad de gente que la pide por el camino. Reparten no lo que les sobra, sino lo que les hace falta, como la viuda del Evangelio. “Dió más que todos porque dio todo lo que tenía para vivir”. Dan lo que les cuesta sacrificio.
 
Es también el testimonio de Jesús Nuestro Señor, entregar su vida para que nosotros pudiéramos tener vida  y vida en abundancia y esto es lo que nos da: plenitud de vida aquí en el pasar por la tierra, cuando estamos cerca de El y Vida Eterna cuando nos llame al Dulce Hogar.
 Es el testimonio de la Virgen María que aceptó dichosa la propuesta de Dios para su vida, con su expresión  “ yo soy la esclava del Señor hágase en mí según su Palabra”.
Es el testimonio de dos misioneras cuya vida agradecemos y encomendamos hoy a Nuestro Padre Celestial y a la Virgen María, es la entrega de una niña que a sus 15 años por las exigencias del estudio debe renunciar a algunas actividades para poder responder a sus obligaciones y dice a la mamá: “pídeme que deje lo que tu quieras, pero no me digas que deje la catequesis misionera. Ese grupo de niños a quienes enseño el catecismo me necesita”. 
 
Luis Duván Pérez Aguirre Pbro.
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Persecución

 

“Bendigan a los que los persiguen, oren por ellos, ámenlos”.
 
Fíjense en la persecución que tiene que soportar todo auténtico discípulo de Jesús, Jesús hace unas advertencias, da unas recomendaciones, e invita a no tener miedo.
Proclamen el mensaje completo y con claridad pues puede surgir la tentación de esconderse o de desteñirse. No tengan miedo; para los discípulos fieles viene una vida de gozo para su alma, y este no tendrá fin. No les puede suceder más de lo que le sucedió al Maestro. El discípulo no es más. La vivencia de la autentica fe, lleva al compromiso, a una forma de vivir acorde con lo que Dios quiere y que incomoda a los enemigos  del Reino de Dios.
 
Cuando la más violenta y larga persecución se desató contra la Iglesia Primitiva, ella no se desanimó ni se volvió tibia sino que su testimonio fué coherente con la fe. “Mira Señor cómo nos persiguen. Danos fuerza para seguir anunciando tu Evangelio mientras tu realizas signos y prodigios con la luz de tu Santo Espíritu”.
Estas sencillas reflexiones que hacemos, deben servir de inspiración y de aliento para quienes hoy están siendo llamados a un testimonio difícil y doloroso por la fidelidad a Nuestro Padre Celestial, por la vivencia de la verdadera fe.
Hay que estar muy atentos para no caer en la tentación del desaliento o de responder con violencia; para saber sacar provecho de la adversidad. Mi enemigo me acerca a Dios si yo quiero; inclusive si llegan a darnos muerte, nos acercan plena y definitivamente.   “ Bendigan a los que los persiguen.”.
 
Luis Duván Pérez Aguirre Pbro.
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El Bautismo nos da un Tesoro

Cuando se corre la noticia de una mina de oro, mucha gente se moviliza.

Cuántos esfuerzos se hacen en la búsqueda de un tesoro o de un capital o de una riqueza, a veces algunas personas renuncian hasta a  la familia sus amistades, su pueblo y se someten a duros sacrificios y privaciones, riesgos y  no tienen seguridad de encontrar lo que buscan y si lo encuentran es apenas algo material; un día ya no lo necesitarán y muchos les sirve para perdición; qué pocas son las personas que están dispuestas a la renuncia; al sacrificio, para encontrar el más valioso Tesoro, el que no lo robarán los ladrones, del que se puede disfrutar en la tierra y en el cielo eternamente.

Jesucristo es el Tesoro. También hay quienes habiéndolo encontrado, lo han perdido por descuido.

Quien descubre el Amor de Dios, Padre, Hijo, Espíritu Santo, se llena de alegría y quiere dejarlo todo con tal de  ganar a Cristo, como lo decía San Pablo: “ Todo lo considero basura con tal de ganar a Cristo”.

Quien encuentra un tesoro, quiere contemplarlo y quien encuentra a Jesús también quiere contemplarlo: orando, buscándolo en la Eucaristía , sirviendo a los hermanos, comunicando con alegría en la Palabra.

Hay quienes no aprecian el tesoro, o tienen ceguera espiritual o están esclavizados por el pecado y sin anhelos de libertad.

Busca a Jesús, el  verdadero Tesoro.

Después de encontrarlo, cuídalo.

Repártelo para que se engrandezca. Pregúntate:

¿Qué está estorbando en tu encuentro con Jesús?

¿Cómo saber si Cristo es para ti verdadero tesoro?

¿Dios puede preguntar qué hiciste con tu vida?

Y si alguien responde hice una fortuna, deberá también decirle cómo la hizo y que hizo con ella.

 
 
Luis Duván Pérez Aguirre Pbro.
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