Adviento: Búsqueda Activa

 

 

 

“Prepárenle el camino al Señor”

Imagínense una comunidad  que vive en una vereda  donde muchas personas están enfermas y necesitadas. Si el mejor médico se ofreciera para ir a visitarlos y llevarles medicinas y regalos gratis, con una única condición. La señal de que quieren su visita,  que desean recibirlo, es ir encontrando el camino arreglado y esto requiere algo de esfuerzo y de sacrificio. Si lo realizan y reciben al médico, podrán disfrutar de salud y de regalos. Si el camino está lleno de maleza, piedras y huecos es señal de que no desean recibirlo.

Hay quienes se quedan en el lamento de su malestar y no realizan lo que les corresponde hacer; ¿y tú, quieres recibirlo? Piensa en qué debes mejorar y cómo tienes que arreglar tu camino.

El Adviento es el tiempo de la alegre y activa espera.

Los arreglos navideños, las luces, los moños, papeles multicolores y brillantes, las campanitas nos hablan diciendo que lo más importante es preparar el corazón adornado con las virtudes, de la pureza y de amor a Dios, por la obediencia a la palabra del Señor.

Hoy podemos recordar a María caminando hasta un pueblo de la montaña, llevando en sus entrañas a Jesús portador de paz, de sabiduría, de alegría y de amor.

Nuestra existencia debe estar encaminada en un proceso irreversible de transformación como encuentro con Jesús.

Debes  comprender que Adviento no es espera pasiva, debe ser más bien una búsqueda con gran resolución, y dinamismo, dispuestos aún al sacrificio.

Se trata de buscar el más precioso tesoro que es Jesús, y de cuidarlo para que no se pierda  su amor.

Quien ha encontrado El Tesoro, puede disfrutar de Él y llenarse de alegría contemplándolo y repartirlo llevándolo a los hermanos.

Quien contempla a Jesús, verdadero Tesoro, vive en alegría y en paz, recibiendo constantemente bendiciones del Señor, la sabiduría que viene de lo alto, ve realizadas en El las promesas del Señor, los signos de salvación, la fortaleza para evangelizar, la luz para comprender las Escrituras.

“los ciegos ven, los inválidos andan, los leprosos quedan limpios, los sordos oyen, los muertos resucitan”.

Jesús es el verdadero Tesoro, para encontrarlo vale la pena todo esfuerzo, renuncia y sacrificio y vigilar para no perderlo.

 

Luis Duván Pérez Aguirre Pbro

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Sanación

 

 

“Todo árbol bueno da frutos buenos; pero el árbol malo da  frutos malos”. Mt. 7,17.

Alguien sin estar en gracia recibe sanación porque el amor de Nuestro Padre Celestial desea dejar testimonio de amor en algún ser que se ha ausentado;  para que en esta forma pueda regresar.

Lo normal es que la persona esté preparada con un corazón puro. Dios puede sanar el alma, la mente, el cuerpo; muchas personas buscan que Dios sane su cuerpo.

¿De qué serviría una sanación corporal si el alma está sucia?

Cuando alguien se enferma busca un médico.

Hay quienes se preguntan porque no progresan espiritualmente, como aquel pájaro que no lograba atravesar la vidriera, e insista una y otra vez.

Muchas personas no logran superar la ansiedad, la angustia, el miedo. Algunas enfermedades corporales proceden de las heridas del corazón. Por ejemplo comentaba señor Uribe Jaramillo, de una mujer que fue a pedirle  orara por su problema de asma; Monseñor oró para que Jesús sanara una herida emocional. Al sanar el corazón sanó el cuerpo así, también  al sanar el alma sana el cuerpo.

Las heridas emocionales tienen una gran incidencia en la vida de las personas, en su forma de sentir, de pensar, de obrar. Cuando sana una herida la persona empieza a cambiar. Algunas heridas requieren varias o repetidas curaciones, es decir, hay que orar insistentemente.

Hay muchas actitudes que son fruto de resentimientos, de miedos, de complejos: egoísmo, celos, rencores, mal trato.

En la medida en que Nuestro Señor vaya cambiando, sanando nuestro corazón por la acción del Espíritu Santo, nuestras actitudes van apareciendo diferentes. Que distinta es la persona, ¡cómo ha cambiado! es el comentario que se puede escuchar.

Pero el Espíritu Santo tiene en cuenta la voluntad de la persona; para que una herida sane se necesita perdonar, arrepentimiento y acercamiento a Dios.

Solo los que se saben amados por Dios pueden amar.

En el Nombre de Jesús, deseo para ti una vida espiritual y vida corporal sana,  para que bendigas y alabes a Dios Todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo.

 

Luis Duván Pérez Aguirre Pbro.
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Superar Dificultades

 

Qué grande es la fe, la disponibilidad y la obediencia de los patriarcas, lo vimos en Abraham y lo vemos ahora en Moisés. La expresión de Dios a Moisés “Quítate el calzado de tus pies” significa la purificación. Como “sacude el polvo de los pies” dejando todo lo pasado, para iniciar una nueva vida y recibir un nuevo calzado para asumir una nueva misión, como en la parábola del Hijo pródigo.

“Te envío para que seas el libertador de mi pueblo”.

¿Y quién soy yo para presentarme ante el faraón y sacar de Egipto a los israelitas?

Yo estaré contigo —le respondió Dios

Dios es infinitamente misericordioso con sus hijos y puede actuar con dureza cuando se trata de obrar a favor  de esos mismos hijos y contra sus enemigos.

Salieron de Egipto  y cuando el faraón y su ejército iban muy cerca, el  pueblo sintió miedo. Moisés les dijo “no tengan miedo, estén firmes en la fe y verán la victoria del Señor”. Se necesita confianza plena y verdadera en Dios, y obediencia.

Ante el sombrío panorama que viven algunos pueblos, se corre el riesgo de descorazonarse. El verdadero cristiano sabe que aunque las olas se encrespen y los montes tiemblen,  Dios está con aquellos que permanecen a su lado, acepta el reto  de la hora presente; junto a Dios somos vencedores.

La reconstrucción de tu vida, de tu familia y de Colombia solo es posible si vuelves a Dios, podrás superar obstáculos tan grandes como el Mar rojo; ponte en el camino de la reconciliación y de crecimiento en la fe.

La mayor parte de las personas, no se fijan en sus propias imperfecciones. Para que el mundo cambie cada uno debe cambiar a sí mismo.

Acércate a Dios.

 

 

Luis Duván Pérez Aguirre Pbro.

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La Verdadera Fe

 

 

 

 

La figura de Abrahám aparece como la de un hombre a quien Dios atrae y acoge y le hace padre de un gran pueblo.

La primera iniciativa es del amor de Dios quien le promete, “haré de ti una nación grande” te bendeciré.

Las circunstancias parecen contrarias a estas expectativas; Sara no está ya en edad de tener hijos. En lo imposible humanamente se resalta el poder y la bondad del Señor. El futuro de Abrahám depende completamente del poder y de la bondad de Dios.

Todo lo que le pide es una fe sin vacilaciones, intrépida y obediente y así yavé bendijo a Abrahám en todo, recibía abundantes bendiciones  del Señor.

Como a Abrahám, también a nosotros Dios nos atrae y acoge y entramos a formar parte de su pueblo por el Bautismo. Dios nos amó primero.

Igualmente participamos de las promesas aunque a veces las circunstancias sean adversas. También nos pide  una fe sin vacilaciones y al ser obedientes nos llena de fe, que es confiarse en Dios, ser obedientes y realizar las cosas con la absoluta certeza de que el Padre Celestial nos ama y tiene todo para darnos.   La fe es un regalo de Dios y una gran riqueza.

Jesús elogia a quienes tienen fe. En el soldado romano encontró una fe tan grande que “ni siquiera en Israel había encontrado”.

La fe se va debilitando si no se cultiva, “¿cuándo vuelva el Hijo del hombre encontrará esta fe?”, es la queja de Jesús.

LA VERDADERA FE: es la confianza en Dios, unida a una gran obediencia como docilidad a su Palabra, como la fe de Abrahám.

Es falsa la confianza que no va acompañada de una profunda docilidad a Dios, de la obediencia a su Palabra contenida en las Sagradas Escrituras.

Fortalece tu fe: obedece y confía en el poder y el amor de Dios.

 

 

 

Luis Duván Pérez Aguirre Pbro.

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Pureza de Corazón

 

 

 

 

“Bienaventurados los limpios de corazón porque ellos verán a Dios. Si tuviéramos, varios expertos en arte y sus ojos en diferente estado de salud, enfrente de una pintura de gran colorido, delicadeza y perfección, quien tenga menos clara la visión menos la verá y menos valorará la obra y quien tenga mejor los ojos la apreciará y gustará más. Bienaventurados los limpios de corazón porque ellos verán a Dios”.

La Virgen María recibió al Espíritu Santo y la palabra se encarnó en ella porque era una mujer humilde y de corazón puro. Ella comenzó a vivir el cielo desde la tierra porque la verdadera alegría consiste en estar unidos a Dios. “Bienaventurados los limpios de corazón porque ellos verán a Dios”.

El Espíritu Santo busca también personas que quieran purificarse para habitar en aquellos corazones.

Si Jesús apareciera hoy y te dijera, como a zaqueo: “Hoy quiero hospedarme en tu casa”, ¿qué sentirías, qué le dirías, qué harías? Jesús quiere habitar en tu corazón prepáralo como una casita buen purificada para Dios; entonces tu vida se transformará porque donde habita Cristo hay: luz, paz, alegría y amor, sabiduría verdadera que procede de lo alto, y todos los dones de la abundante y multiforme gracia de Dios.

La pureza de tu corazón es necesaria para recibir a Dios, a Jesús en tu vida. Es como el vidrio de una ventana. Si hay manchas de pintura por ejemplo, están impidiendo que la luz penetre plenamente para iluminar y dar calor. Distinto es cuando el vidrio  está limpio. Así, la luz del Espíritu Santo cuando encuentra corazones puros, entra plenamente para transformar a la persona, para darle vida en plenitud.

Luis Duván Pérez Aguirre Pbro.
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