Pecados de Omisión

Se me ha preguntado varias veces en que consiste el pecado de omisión que recitamos en la oración “yo pecador”. Se cae en  pecado de omisión cuando se deja de hacer el bien que se podía hacer. Así lo manifestaba San Pablo: “hago el mal que no quiero y dejo de hacer el bien que quiero”, pecado de omisión es pues: no compartir con los demás los bienes según las propias posibilidades es dejar pasar la oportunidad de aconsejar bien o de corregir con amor. Recuerdo cuando era seminarista y observaba comportamientos reprochables en algún compañero, si aquel seminarista era excluido más adelante porque sus comportamientos se habían vuelto graves, yo recordaba que pude corregirlo y no lo hice. Allí había un pecado de omisión del cual debo arrepentirme. A propósito, aquella máxima “corregid a los niños y no será necesario castigar a los hombres”, frase que se lee en algunos juzgados y fiscalías nos orienta a cerca de no omitir ninguna oportunidad para corregir; recuerden: siempre con amor y con paciencia.

 

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Sabiduría

Mt.22, 15

Jesús había hablado duro y directamente contra los fariseos, saduceos y contra los partidarios de Herodes y todos estos deciden acabar con Jesús. Para tal fin  le preparan una trampa a través de una pregunta: ¿es legal pagar impuestos al Cesar? Solo había dos posibilidades de respuesta SI o No, si decía que Sí, el pueblo pobre de Israel que venía soportando el pago de impuestos a un gobernador extranjero, tendría a Jesús como traidor si decía que no, sería acusado de  rebelión ante el gobierno romano; pero Jesús es poseedor de la sabiduría  del Espíritu Santo    y por eso responde sin vacilaciones: “traedme un denario que yo lo vea”.

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No a la Mediocridad, el Verdadero Testimonio

 

 

NO A LA MEDIOCRIDAD.EL VERDADERO TESTIMONIO


 

Modas  y otros objetos hacen propaganda al malo.

“Porque el que se avergüence de mí y de mis palabras, de éste se avergonzará el Hijo del Hombre cuando venga en su gloria, y la del Padre, y la de los santos ángeles”. Lc. 9,26

Muchas personas trabajan en ventas y ofrecen sus productos con orgullo, o en las reuniones hablan de diversos temas. Todo esto puede hacerse mientras no vaya en contra de la ley de Dios, pero hay quienes tratan temas y ofrecen productos o se exhiben inmoralmente, en cambio muchas personas consideradas como buenas, se avergüenzan de hablar de Dios; otra forma de negar a JESÚS, es el anti testimonio. En toda la crisis social, tiene que ver la mediocridad, el antitestimonio de los Cristianos.

Hoy se necesitan verdaderos cristianos que se constituyan por su vida y su palabra en auténticos discípulos de Jesús, capaces de defender los valores del Evangelio. Para eso hay que ser cristianos convencidos y amar verdaderamente a Dios, es necesario enamorarse de Dios.

En esta época y en algunas latitudes, muchos mueren porque son evangelizadores, en otras partes solo se les crítica y rechaza; por decir que amamos a Dios; pero aunque ello significara perder la vida, habría que hacerlo, como el testimonio de la primitiva comunidad cristiana; ellos afirmaban que Jesucristo es Dios y ¿qué les costaba a los romanos, con tantos dioses, aceptar uno más?; para los cristianos era el único y verdadero Dios y por tanto  descartaban todos los demás.

¿A quien hemos de obedecer a Dios o a los hombres?

En el libro del Apocalipsis 3,16 hay una expresión dura: “Mas porque eres tibio, y no frío ni caliente, te vomitaré de mi boca”.

Luis Duván Pérez Aguirre Pbro.
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Gratitud

 

GRATITUD


 

Gratitud es ser gratos, hacerse gratos; agradar a una persona porque es buena  o por lo que hace en tu favor.

Con quién ser agradecidos:

Con Dios siempre por la vida que nos da, por la creación, por darnos a Jesús.

Con Jesucristo  por su obediencia al Padre Celestial y por el amor que nos tiene que lo llevó a entregar su vida por ti y por mí y nos alimenta con su Cuerpo y Sangre y con su Palabra. Gratitud con el Espíritu Santo que nos ilumina y asiste, gratitud con la Virgen María por ser nuestra Madre y por haber compartido con nosotros el Fruto de su Vientre, gratitud con Dios

Cómo agradecer:

Con palabras, cantos, flores, con una sonrisa, una tarjeta, una mirada, un gesto de aprecio y de cariño y mil formas más. Lo mismo que el amor, la gratitud verdadera es inventiva, pues es también expresión del amor, como el hombre que muy enamorado inventó comprar miles de flores y alquilando un helicóptero se acercó a la casa de su novia  y regando las flores cubrió el techo de su casa, su calle y sus balcones.

La gratitud que Dios espera de ti es tu obediencia; en la Virgen María vemos el modelo de persona agradecida, el Espíritu Santo le inspira su Cántico de Alabanza.

Ella agradece con bellas palabras hechas poesía que brotan de su noble corazón, de su mente llena de luz.

María se vuelve flor purísima de exquisito perfume en ofrenda agradable al Padre Celestial, en María encontramos la más perfecta forma de agradecer.

¡Feliz Año!

Luis Duván Pérez Aguirre Pbro.
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Sagradas Escrituras:Los Jardines de Nuestro Padre Celestial

 

 

No  basta con leer la Biblia, se debe poner en práctica; así se alcanzarán grandes logros. El crecimiento debe ser a diario, disfrutando con entusiasmo y   gozo la meditación de la Palabra del Señor; además, se debe dar a conocer a los hermanos para que la semilla se multiplique.

La Palabra de Dios es alimento divino y sabiduría que viene de lo alto. Allí está contenida la voluntad de Nuestro Padre Celestial.

Hagamos de cuenta que es como un bello y amplio Jardín donde hay cantidad de flores y todas ellas son las virtudes que debe haber en cada uno de nosotros, aromatizadas con nuestras acciones. Trasplanta este Jardín a tu vida.

Las Sagradas Escrituras en su mayoría son de aceptación y no admiten discusión.

Desyerba tu huerto para comprender mejor las Sagradas Escrituras; la Palabra debe ser recibida por mentes y almas purificadas para recibir la luz del Espíritu Santo y para clarificar su sentido. Como a veces al televisor le llegan ruidos y cortes, sucede con la Palabra; para  que las flores se den mejor debe estar limpio el jardín y sin plagas; la Palabra del Señor, es la Espada del Espíritu Santo.

Quien valora la Palabra del Señor, se acerca a ella, la medita y la hace vida, quien no se acerca a ella, no la valora realmente. “Quien me ama guardará mi Palabra; y la Palabra que estáis oyendo, no es mía; sino de mi Padre.”

Gocen cuando el estén hablando y comentando la Palabra del Señor, manifestando alegría en sus corazones esa es la forma de participar, de dar de su Jardín para que otras personas vayan construyendo el suyo propio, como cuando la amiga que le visita y admira sus flores y plantas  le pide semillas: Su amor, paz, alegría, fe, dominio de sí, humildad, y todas las virtudes irán floreciendo.

Desde el amor de Nuestro Padre Celestial te invito a nutrirte de la Palabra del Señor meditándola y practicándola, para tu propio crecimiento.

Luis Duván Pérez Aguirre Pbro.
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