Espiritualidad

ESPIRITUALIDAD

 

Dice el Evangelio según San Mateo que Jesús llevó consigo a tres discípulos aparte a una montaña alta y se transfiguró delante de ellos; En aquella reunión, como en el bautismo del Señor, se oyó la voz del Padre Celestial “Este es mi Hijo, el amado, mi predilecto, escuchadlo”.
De este texto, podemos sacar diferentes e importantes enseñanzas y una de ellas la de ascender, crecer, progresar en nuestra vida de unión con Dios, buscando transfigurarnos según el modelo por seguir que es Cristo Jesús.

Lo que implica transfigurarnos

Este ascender requiere esfuerzo y sacrificio. Tenemos la tendencia hacia lo fácil, lo agradable y el crecimiento en lo espiritual, nos pide ir más allá de lo fácil, pero a través del esfuerzo y de lo que nos signifique algún sacrificio y renuncia, buscando la perfección.
Muchas personas no creen, no progresan espiritualmente porque prefieren siempre quedarse en lo fácil y en la comodidad, no quieren la mortificación. Mortificarse significa morir a algo para purificarnos, para crecer más, para disfrutar de la libertad de hijos de Dios, sin esclavitudes de pecados o de vicios.
Todo sacrificio, mortificación o renuncia, ofrecido a Dios, tiene su recompensa y también tiene la asistencia celestial, que da la gracia de la fortaleza para la mortificación y la renuncia. Hay que estar vigilantes, ser cautelosos, para no perder lo que se va logrando.

El juego de la escalera

El ascenso en nuestra vida espiritual de creyentes, lo comparo con el juego de la escalera, aquel cartón o tabla muy parecido al parqués; un camino en ascenso, con recodos donde aparecen escaleritas por donde puedo subir y ahorrar trayecto sin esfuerzo o donde aparece una culebrita por donde se cae poco, mucho o hasta la base de la montaña. Así es nuestro ascenso: Dios ve nuestro esfuerzo y con su gracia nos impulsa un poco o mucho más, pero si  nos descuidamos caemos, perdemos altura, rodamos un poco o un largo tramo.
Levántate, mantén tu paso firme y un ritmo sostenido en tu ascender que Dios está contigo, te impulsa, te da consuelos, alegría, gozo, paz y amor.
Pbro. Luis Duván Pérez Aguirre
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