Estad siempre alegres

Los médicos han descubierto que la tristeza y la preocupación dañan, afectan el funcionamiento del organismo, mientras que la alegría y la risa contribuyen a una buena salud, pero hay alegrías que son aparentes, alegrías fingidas. Repasamos apartes del famoso poema REIR LLORANDO:

“Viendo a Garrick, actor de la Inglaterra, el pueblo al aplaudirlo le decía: eres el más gracioso de la tierra y el más feliz, y el cómico reía…

Una vez, ante un médico famoso llegase un hombre de mirar sombrío. Sufro, le dijo, un mal tan espantoso, como esta palidez del rostro mío… Me deja, agrega el médico perplejo, vuestro mal y no debo acobardaros.

Tomad hoy por receta este consejo: solo viendo a Garrick podeis curaros. ¿A mí me hará reír? ¡Si, os lo aseguro! Él si, nada más él, mas ¿qué os inquieta?... Así dijo el enfermo: no me curo, yo soy Garrick, cambiadme la receta”

Y la última estrofa empieza diciendo: “El carnaval del mundo engaña tanto…” y más adelante “Muchas vidas son breves mascaradas” Hasta aquí el famoso poema.

La verdadera alegría

Se puede tener aparente alegría corporal y no tener la verdadera alegría, que es espiritual. Se puede estar riendo a carcajadas y ser un desdichado; puede el alma estar gimiendo de dolor, por el pecado.

En cambio un alma pura, un alma lúcida comunica a todo el ser la verdadera paz y la alegría; “Un corazón puro hermosea el rostro”, así haya inconvenientes y contrariedades los hijos de Dios, en amistad con Jesucristo siempre pueden irradiar alegría.

El sólo saber que somos hijos muy amados del Padre Celestial, debe hacernos rebosar de alegría. Fíjense como las flores se abren en alabanza a Dios y las aves cantan también dando gloria y alabanza al creador. Debemos ser como un jardín florecido, como planticas siempre alegres, esto se logra por la vivencia de los Divinos Mandamientos.

 

Pbro. Luis Duván Perez Aguirre

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