Rescate de los 33 mineros en Chile

 

 


DE LAS TINIEBLAS A LA LUZ

 


El feliz rescate de los 33 mineros en Chile nos hace reflexionar sobre la existencia de muchas personas atrapadas y otras a punto de caer o de quedar sepultadas en los socavones del pecado en todas sus formas, de los vicios, de la infidelidad, del odio, de la crisis de familia o de difíciles situaciones.

 

Estas personas llegan a experimentar lo mismo que han vivido aquellos a 700 metros de profundidad en las entrañas de la tierra: Oscuridad, angustia, tristeza, llanto, sufrimiento, soledad. Afortunadamente han contado con familiares y con dirigentes que se interesaron por ellos y han orado pidiendo Al que todo lo puede su ayuda Divina y han enviado sus mensajes que despertaron en los cautivos la fe, la esperanza.

Los rescatistas actuaron con amor, con interés, inteligencia, constancia, sacrificio, Fe y entrega, y Dios hizo lo suyo. Dijo el ingeniero coordinador: “la precisión con que la sonda dio con el refugio a 700 m de profundidad, fue ayuda Divina”. Todos los que trabajaron en el plan de rescate, actuaron apasionadamente, no se ahorró dinero ni esfuerzo; Así actúa Dios, que para rescatarnos nos entregó lo que más amaba: Su propio Hijo Jesucristo y muchas personas actúan en su  nombre, llevando su mensaje de salvación.

Salieron como por entre un tubo y al hallar  la libertad expresaron la gratitud para con Dios y los rescatistas por haber sido rescatados, fueron: obedientes a las recomendaciones, pacientes, humildes y experimentaron viva alegría al llegar a la luz exterior y ahora traían muchos propósitos, hubo en ellos una conversión.

Se puede nacer de nuevo...

Ahora para estos mineros la vida no es igual, es como volver a vivir. Hay una oportunidad para nacer de nuevo, si mantenemos la Fe, si nos aferramos a Dios. Si estás en lo profundo, deja que Jesús te rescate, si estás en la libertad que Dios te da, sé rescatista de muchos que están atrapados y cuídate de no caer.