ADORACION EUCARISTICA "TOMAD, COMED, ESTE ES MI CUERPO"

ADORACION EUCARISTICA

“TOMAD, COMED, ESTE ES MI CUERPO”

 

Evangelio según San Mateo 26,26

“Mientras estaban comiendo, Jesús tomó pan, lo bendijo, lo partió y lo dio a sus discípulos diciendo: Tomad y comed, este es mi cuerpo…”

 

Meditación de la Madre Santa Laura.

“Este es mi cuerpo”. Lo creo, me lo dice la fe, que no es pan; es su cuerpo. Subsisten las cualidades del pan, pero es ahora el cuerpo de Jesús. Un poder omnipotente lo ha hecho, y lo creo.

Y el cuerpo de Jesucristo, tan vivo, tan glorioso como está en el cielo, está aquí, y la fe me dice que no es un cuerpo tan pequeñito, que cabe en ese círculo, ¡NO! Es el cuerpo de un hombre de treinta y tres años, ¡oh misterio soberano!

Y ese cuerpo tiene ojos como los míos, pero glorificados, y tiene un corazón palpitante y alma con la más grande sabiduría y poder; tiene boca, pies y manos con sus llagas gloriosas y oídos. Es un cuerpo humano, el más perfecto y hermoso.

Y sus sentidos son más perfectos que los de todos los hombres, por lo tanto, me ve a través del Sagrario y de la Custodia; Para El no hay obstáculos ni distancias. Oye los gemidos de mi alma, palpa mis lágrimas, ve el dolor, mi ingratitud, mi gratitud y amor.

¡Creo, creo, creo, y soy feliz creyendo!”

 

ORACION AL SANTISIMO

Oh Jesús, ante ti me rindo y te adoro con profunda reverencia.

Ojos amables de Jesús, miradme pués, abre tu corazón sacratísimo y derrama sobre mí, mi familia y mi patria, tus divinos tesoros; enciende mi corazón en el fuego de tu amor y tómalo Señor.

Recuerda cuando curabas a tantos enfermos en Judéa. Mira ahora cuántos hay, cuántas almas enfermas de pecado y cuántos oprimidos por el maligno.

Oh manos adorables de Jesús que ostentáis las llagas gloriosas de tu pasión; preséntalas al Eterno Padre, para que El se torne en compasión, por mis necesidades, las de mi familia y las de mi patria; toca a los enfermos del alma y del cuerpo y quedarán curados, libera a los oprimidos por el malo y haz que muchas personas vengan a buscarte con amor.

Danos en grande el precioso don de la fe; en tus manos está el poder y la gloria.

Apiádate de nosotros:

Soy el mendigo que viene ante el más rico y poderoso Rey;

Soy el enfermo que viene ante el Médico Divino;

Soy el sediento que se acerca al Manantial de Vida.

Tu dijiste: “Pedid al dueño de la míes, que envíe obreros a la míes.” Inquieta los corazones de aquellos jóvenes a quienes quieres llamar para ser sacerdotes santos, y atráelos hacia Ti y también nuevas generaciones de orantes y de sacrificio; almas de fe que con su ejemplo prediquen y arrastren a otros al encuentro contigo en la Eucaristía.

Haz que los que tiene hijos, reconozcan que no son solamente padres de cuerpos, de inteligencias, sino también de almas. Te lo pedimos por tu pasión y misericordia, Amén.

 

Jesús Vivo te espera. Llega al El también con júbilo y gratitud, bendiciendo su Nombre.