Misericordia Espiritual: Programa de Vida

Misericordia Espiritual: Programa de Vida

Las obras de Misericordia son acciones caritativas mediante las cuales ayudamos a nuestro prójimo en sus necesidades corporales y espirituales (CIC 2447), a menudo recordamos más las obras corporales puesto que tienen una realidad material más fácil de comprender, hoy queremos centrar nuestra mirada en las obras de espirituales, Jesús le dice a sor Faustina que estas obras tienen un mérito más grande, en su diario Jesús dice: “Escríbelo para muchas almas que a veces se afligen por no tener bienes materiales para practicar con ellos la misericordia. Sin embargo, el mérito mucho más grande lo tiene la misericordia espiritual que no necesita ni autorización ni granero siendo accesible a cualquier alma.” (Diario 1317).
 
Aunque no tengamos dinero, bienes ni posesiones, todos podemos practicar las obras de misericordia espirituales, solo necesitamos utilizar nuestros sentidos, a diario se nos presentan situaciones que nos permitirán ejercer estas obras, hagamos un repaso de estas obras:
 
Consolar al triste:1 
Jesús nos da ejemplo de cómo cumplir esta obra de Misericordia, Él se acercaba a los que sufrían con cariño, con la viuda de Naím dice el Evangelio que se compadeció y le dijo “No llores” (Lc 7,13) , consolar no significa decir muchas palabras, sino acompañar, estar en el momento del dolor, y practicar lo que llama el Papa Francisco la “escuchoterapia”, sentarse a escuchar a los demás, sus penas y dolores, acompañar a los que lloran y si es necesario llorar también con ellos. ¿Tú estás triste? ¿Cuántas personas tienen tu mismo dolor? Cuántas tienen tristezas más profundas? Ve y acompáñales, dales un abrazo, sostén su mano , ora por ellas y si es posible dales un consejo.
 
2Orar por vivos y difuntos:
 “Oramos y pedimos sin cesar por ustedes” (Col. 1:3-9) La oración se puede hacer siempre y en todo lugar, no hay excusas, a veces en la oración nos cerramos tanto, pidiendo por nuestras propias necesidades, pero deberíamos fijarnos un poco más en el otro, en mis cercanos, esposo, esposa, hijos, nietos, familiares, amigos, luego aquellos que no están tan cerca, enemigos, aquellos que no nos caen bien y luego los sacerdotes, los gobernantes, las religiosas, el mundo entero necesita de la oración y también aquellos que están en el purgatorio y necesitan de nuestra oración para salir de allá, oremos y oremos sin cesar, decía Sor Faustina “Si no puedo mostrar misericordia por medio de obras o palabras, siempre puedo mostrarla por medio de la oración. Mi oración llega donde físicamente no puedo llegar.” (Diario 163)
 
3 Dar buen consejo al que lo necesita:
“Los guías espirituales brillarán como resplandor del firmamento”. (Dan. 12, 3a). El consejo es un don del Espíritu Santo y como viene de Dios, hay que pedirlo primero, nunca apresurarse porque un mal consejo puede poner en peligro el alma de una persona y su salvación. Pero esto no debe ser excusa para no aconsejar, siempre la Palabra de Dios será un buen consejo y a través de ella lo puedes hacer, hay tantas personas que necesitan ser aconsejadas, desean dejar su vida de pecado y no saben cómo, quieren acercarse a Dios y no lo saben hacer, ahí puedes estar tú aconsejando a esos hijos, nietos o sobrinos que se han desviado de camino, y con la Palabra de Dios les podrás aconsejar acertadamente.
 
4Corregir al que se equivoca:
Dar un consejo nos llevará muchas veces a hacer una corrección, la Biblia nos enseña cómo se hace esto (Cf Mt 18,15-20), con amor, con prudencia, primero a solas con la persona, luego con ayuda de dos testigos y por último en medio de la comunidad, nosotros hacemos siempre al revés, en la casa los esposos se hablan de sus defectos frente a los hijos, en los grupos se manifiesta públicamente la debilidades del otro y esto sin mencionar la forma en que se habla, cuando se le hace ver una falta a otro con cierto orgullo o altivez, no se está verdaderamente corrigiendo, siempre debe hacerse con prudencia y serenidad, sin que esto le quite firmeza, también es importante acompañar las palabras con el ejemplo, Una vez un sacerdote fue a visitar al San Pio de Pietrelcina porque quería que le diera algunos consejos para ser mejor sacerdote, y cuando lo vio el Padre Pio no le dijo nada, sólo le dio la bendición. A volver a su ´pueblo muy molesto porque el Padre Pio no le había dicho nada, un fiel le preguntó que si no había notado algún gesto o algún detalle adicional en su encuentro con el Padre Pio y este Sacerdote recordó que lo único era que le había dado la bendición muy lento, entonces el fiel le dijo: “Ahí está Padre, es que usted al bendecirnos siempre hace la Señal de la Cruz muy rápido y eso parece más bien un garabato, el Padre Pio le está invitando a que corrija esa forma suya de bendecir” y desde ahí el Sacerdote no lo volvió a hacer. En Misa cuando los niños no se arrodillan, el papá no debe regañarlo y decirle “arrodíllese”, sino enseñarle con su ejemplo la reverencia por el Santo Sacrificio, y esto vale para cualquier comportamiento, cómo le exiges a tu hijo que no use el celular si tú no te despegas de este, o cómo le dices a tu hija que se vista decorosamente si tu no lo haces? Todos tenemos la obligación de hacerle ver las faltas y errores a los demás, pero hagámoslo con caridad y sobre todo examinémonos primero, no sea que el Señor nos diga “Por qué miras la paja que hay en el ojo ajeno, y no miras la viga que hay en el tuyo” (Lc 6,41).
 

5Enseñar al que no sabe:
“Quien instruye a muchos para que sean justos, brillarán como estrellas en el firmamento”. (Dan. 12, 3b) Esta obra está en relación con la obra anterior, quien se equivoca es porque no sabe o no recuerda cómo comportarse, es importante que seamos generosos compartiendo lo que sabemos con los demás, sin esperar recompensas, si conoces la Palabra de Dios, compártela, si te piden una receta compártela, sabes cómo arreglar un aparato compártelo, en esto el mundo tecnológico nos ayuda mucho, entonces encontramos en internet muchas personas que han decido compartir lo que saben con todas las personas, a veces se comparte lo malo, ojalá seamos ávidos para compartir siempre lo bueno. Y seamos pacientes para enseñar, porque no todos tienen la misma facilidad para aprender. Siempre tenemos algo que enseñar y algo que aprender.
 
6Sufrir con paciencia los defectos de los demás:
“Con mucha humildad mansedumbre y paciencia, sopórtense mutuamente por amor” (Ef 4:2) Piensa en la persona que más te quita la paz, ¿por qué? ¿Qué defectos tiene? A veces nos molestan cosas tan pequeñas, tan sencillas, (el ronquido del esposo, habla con la boca abierta, no hace buena cara, es muy altiva la señora que se hace en esta banca 

porque no saluda, etc) Decía Santa Teresita del Niño Jesús “Caridad perfecta consiste en soportar los defectos de los demás” ¿Cómo hacía ella para soportar los defectos? Nos cuenta en su autobiografía “Cada vez que el demonio intenta poner ante los ojos de mi alma los defectos de tal o cual hermana que me resulta menos simpática me apresuro a pensar en sus cualidades,  virtudes, a pensar en sus buenos deseos e intenciones, también meditaba el pasaje del Evangelio “No juzguen y no serán juzgados”, y cuenta muchas anécdotas obre ello, había una hermanita de la cual todo le molestaba sus modales, sus palabras, su carácter le parecían desagradables, sin embargo Santa Teresita se propuso a tratarla como si fuera su mejor amiga, cada vez que se la encontraba rezaba por ella, y no contenta con eso le hacía todos los favores posibles y cuando tenía la tentación de responderle de manera desagradable solo le sonreía, y si la tentación era muy fuerte, sólo huía, salía corriendo pues prefería eso a ofender al Señor contestándole mal a esta hermana, tal sería su empeño en tratarla bien que alguna vez la hermanita le preguntó, Sor Teresa, yo que he hecho para que me quiera tanto? Por qué siempre me trata tan bien?, En la vida encontramos muchas personas desagradables pero el reto está en saber soportar esas malas actitudes con compasión y Misericordia, siempre sonriendo y si es necesario huyendo de toda ocasión de disgusto y malestar. Hay otra anécdota con una hermanita que le salpicaba agua con jabón a la cara, Santa Teresita decidió callar esto que le molestaba para ofrecerlo por amor a Dios y para ganar tesoros espirituales, ¿nosotros que habríamos hecho? Hay todo un capítulo que narra historias como esta en su Autobiografía, ojalá podamos leerla completa,  pues esta Santa es toda una maestra para enseñarnos a sufrir con paciencia los defectos de los demás, pidamos por su intercesión que podamos ser igual que ella y suframos con paciencia los defectos de los que están alrededor nuestro. 
 
7Perdonar las ofensas:
¿Cuántas veces tenemos que perdonar? Setenta veces 7, es decir siempre, Jesús nos pide muchas veces que perdonemos, lo dice en el Padre Nuestro, en varias parábolas, e insiste que para alcanzar el Perdón de Dios debemos perdonar a los demás, si pudiéramos practicar diariamente el soportar los defectos de los demás, sería más fácil para nosotros perdonar, este es el secreto para sanar las heridas de nuestro corazón. Para perdonar tenemos la mejor ayuda y el mejor ejemplo: Jesús en la Cruz, murió perdonando a los que le infligieron tanto dolor y disculpándolos “Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen”, quiero que te preguntes a ¿quién debes perdonar? Qué te hizo esa persona? ¿Son varias? Cuánto dolor te han causado? ¿Es más grande que el dolor que soportó Jesús en la Cruz? ¿Se burlaron de Ti? De Jesús también, ¿Te calumniaron? A Jesús también, ¿te maltrataron? A Él también, ¿te traicionaron tus amigos? A Él también, ¿te dejaron solo, alguien te abandonó? A Él también, ¿te alejaron de un ser querido? A Jesús lo alejaron de su Madre. Cada dolor, cada sufrimiento que tú has vivido, Jesús también lo vivió y Él todo lo perdonó, pídele a Él que te ayude a perdonar a esa persona, a sanar ese dolor que te causó y repite, te perdono en el nombre de Jesús, te perdono en el nombre de Jesús. 

Lee vidas de Santos, ellos también perdonaron a quienes les ofendieron, por ejemplo Santa María Goretti, a los 11 años muere apuñalada por el joven Alejandro que intentó violarla,, sus últimas palabras fueron: Alejandro te perdono, el Joven fue llevado a la cárcel condenado a 30 años de prisión, una noche se soñó que María Goretti le sonreía y comprendió que ella lo perdonaba, conmovido buscó el perdón de Dios en la confesión y cuando salió de la cárcel fue a visitar a la mamá de la niña que asesinó, la madre le dijo: Si Dios y mi hija te han perdonado por qué yo no voy a hacerlo? Alejandro acompañó a la señora a la canonización de su hija y luego estuvo presente en el momento de su muerte. Preguntémonos ¿el perdón puede cambiar la vida de las personas? Si, mucho más de lo que podamos imaginar.
 
Pidamos al Señor la gracia de vivir estas obras de Misericordia en nuestra vida diaria, que empecemos a ser Misericordiosos recordando la promesa que nos hace Jesús: “Bienaventurados los misericordiosos porque ellos alcanzarán la Misericordia” (Mt 5,7)