Guía Práctica Para Estar En Oración Ante La Divina Eucaristía

GUÍA PRÁCTICA PARA ESTAR EN ORACIÓN ANTE LA DIVINA EUCARISTÍA

ORAR: Orar es estar amorosamente con Dios, como el niño o la niña están con la más tierna madre comunicándose amor, aunque muchas veces no se haga con palabras. La oración no es cuestión de palabras, sino de amor. Es un dialogo amoroso.

1. SALUDO: Estas delante de Jesús, el Rey Eterno. Arrodíllate, pues dice la Escritura “ante El, toda rodilla se doble en el cielo y en la tierra”, toma conciencia de esta maravillosa verdad: estás ante la presencia Divina del Rey Eterno, salúdalo con amor.

2. ORACIÓN DE PROTECCIÓN: Por la señal de la Santa Cruz…..Amén

Entrega: Yo me coloco en la presencia de Jesucristo y me someto a su señorío. Me pongo “la armadura de Dios, para que en el día malo pueda resistir y permanecer firme a pesar de todo”. (Ef.6, 10-11). Me mantengo firme; tomo “la verdad como cinturón, la justicia como coraza”. (Ef.6, 14). Yo llevo el escudo de la fe; así podre atajar las Flechas incendiarias de los ángeles caídos (Ef.6, 16).

Acepto “la salvación y la Espada del Espíritu Santo o sea la Palabra de Dios” (Ef. 6, 17). Me calzo las sandalias del Divino Maestro para anunciar el Evangelio de la paz y me coloco la Corona de Espinas como casco.

Sellamiento con la Sangre de Jesús:
En el Nombre Poderoso de Nuestro Señor

Jesucristo, yo clamo humildemente su Preciosísima Sangre sobre mí, sobre este lugar; en el aire, la atmósfera, el agua, el fuego, la tierra, lo subterráneo, los abismos, el bajo mundo y todos sus frutos a mi alrededor. Sello en la Preciosa Sangre de Jesucristo, mi alma, mi espíritu, mi mente y mi cuerpo, mi pasado, presente y futuro; todo lo que soy, lo que hago, lo que tengo; sello el Norte, el Sur, el Oriente y el Occidente, la puerta de los abismos, lo alto y lo profundo, lo ancho y lo largo, este lugar y a todos los presentes, mi familia y asociados, nuestros lugares, posesiones y fuentes de ayuda en la Sangre de Jesús. Amén.
Padre Nuestro que estás en el Cielo…

3. PIDE PERDÓN POR TUS PECADOS Y PERDONA A QUIEN TE HAYA OFENDIDO: Dedica el tiempo suficiente para purificarte. Repasa si tienes resentimientos si alguien te ofendió y dile mentalmente: yo te perdono en el Nombre de Jesucristo, y que Dios te bendiga.

Examínate, si en tu examen encuentras pecados graves, debes buscar un confesor y empezar una vida nueva.

4. SILENCIAMIENTO: Presenta al Señor tu cansancio, tus preocupaciones, tus dificultades o alguna impaciencia que has tenido hace poco.

Siéntate bien: endereza la espalda y la cabeza y deja caer los hombros hacia atrás y te vas a silenciar en tu mente y corazón, delante de Jesús.

Imagínate como un tierno bebé o una tierna bebé y que Jesús, así como lo pintan en la imagen de Jesús de la Misericordia, te toma en brazos y tu descansas en El y El te trata con la ternura de la más amorosa madre. Jesús te dice, descansa en Mi, yo haré con mis brazos una cunita para ti.

Ahora imagina que Jesús acariciándote te va orientando el ejercicio para silenciarte: suelta las tensiones de la frente y deja descansar tus ojitos, suelta todas las tensiones de la carita; imagina como Jesús te acaricia y te dice de nuevo: descansa tus ojitos en Mi, descansa tu carita, suelta las tensiones del cuello y de la nuca, mucho más, deja descansar los hombros, déjalos caer, abandona tus brazos en mi, abandona todas tus tensiones. Este es un ejercicio que haces con Jesús, bajo la guía del Espíritu Santo.

Entrega todas las tensiones del tórax y del abdomen, deja descansar las manos y los deditos de las manos, suelta las tensiones de las piernas, de las rodillas, de los músculos gemelos y de los pies.

Entrégale tu corazón a Jesús; Jesús le dice a tu corazón que no tenga prisa, que esté tranquilo.

Ahora Jesús te dirá: dame otros regalos; regálame tus preocupaciones y regálame tus malestares como ofrenda de amor; Preocupaciones por tu propia salud, preocupaciones por la salud de la familia, preocupaciones laborales, porque se tiene trabajo o porque no se tiene; dificultades en el estudio, dificultades en la familia o con otras personas, otras preocupaciones o malestares, todo entrégalo amorosamente a Jesús. “Fíate de El y hallarás los deseos de tu corazón”

5. PEDIR EL ESPÍRITU SANTO: Ahora Jesús quiere entregarte su Santo Espíritu; recordando el episodio donde Jesús resucitado, soplando sobre los discípulos les dijo: “Recibid el Espíritu Santo”; imagina que también el Señor Jesús sopla sobre ti, para que recibas el Espíritu Santo, y en brazos de Jesús, toma el aire profundamente por la nariz y lo vas soltando lentamente por la boca, entreabriendo los labios, sin perder de vista a Jesús, mientras repites: ven Espíritu Santo; haz el ejercicio de respiración unas 10 veces.

Pide el Espíritu Santo en el Nombre de Jesús, puedes ir cantando mentalmente un himno al Espíritu Santo con amor y devoción.

Ahora disfruta de esa presencia del Espíritu del Señor, siente que te arropa el Espíritu Santo, con su ternura, con su amor, que te llena de paz, de alegría y de gozo, que te entrega el don de la piedad, el don de adora, el don de la contemplación de Jesús. El Espíritu Santo te iluminará otras cosas y te dará consolaciones; El te indicará el camino, te guiará, conforme a la promesa de Jesús “ No pueden decir Señor, Señor si no es bajo la guía del Espíritu Santo”. “El Espíritu Santo les guiará a la verdad plena.

6. CONTEMPLAR: Ahora podrías otra vez arrodillarte, quedarte en adoración, contemplando a Jesús; se trata de mirarlo a El, si estas ante el Santísimo debes mirar la Hostia; El te esta contemplando desde la Hostia, te envía ternura y amor. Los rayos de la Luz Divina del Señor, te bañan; Jesús te mira, míralo tu también, envíale amor desde tu corazón. Jesús también te sonríe y te arropa con su Divino Amor.
Si pasas a otro punto, luego puedes volver a contemplar.

7. ORAR CON LA BIBLIA: Abre tu Biblia, lee y medita de un evangelio, de la carta de algún apóstol o un Salmo; lee despacio, saboreando las palabras. Descubre lo que quiere decirte Dios, luego respóndele en oración y asume un compromiso.

8. ALABANZA Y ACCIÓN DE GRACIAS: Alabar es decirle cosas bonitas al Señor, como quien ama mucho: Gracias Señor por tu inmenso amor, yo te alabo Padre Eterno por tu infinita ternura, por tu misericordia, “ porque haz hecho todas las cosas con sabiduría y amor”; tu obra es perfecta, bella y ordenada…(así podemos estar mucho rato, alabando a Dios con y por la creación). Podrías continuar así: yo quiero decirle a todas las flores del universo que te alaben a Ti Señor, que exhalen sus aromas, que presenten sus mejores galas, sus colores y formas, para adorar al Rey de la creación, al Hacedor, a quién les dio la vida. Yo quiero ofrecerte Señor, en este momento, un ramillete de flores recogidas de todo el universo y en ellas coloco también mi corazón, que sea como una rosa perfumada, pura y tierna en alabanza a Tu Santo y Divino Nombre.

Continua con tus propias palabras y con los sentimientos que el Espíritu Santo te inspira, pero recuerda que debe ser con amor, como dice Santa Teresa: “ No se trata de hablar mucho, sino de amar mucho..”

Continua con tus propias palabras y con los sentimientos que el Espíritu Santo te inspira, pero recuerda que debe ser con amor, como dice Santa Teresa: “ No se trata de hablar mucho, sino de amar mucho..”

(Puedes seguir con las aves) Las aves ,Señor, cantan sus trinos alegres y sonoros. Quiero ofrecerte el cantar de las aves del mundo entero, como una sinfonía de alabanza a tu gloria y quiero también en este momento cantarte con amor( cántale una canción que te guste. En silencio si estas adorando donde se pide silencio, cántale al Señor, con todo el sentimiento, la elocuencia del alma y del corazón).
Preséntale también al Señor, con amor, todos los motivos que tienes para darle gracias.

9. PETICIONES: Pide a Dios por la Iglesia Universal, por el Papa, por los Obispos, por los Sacerdotes, por la Parroquia, por tus intenciones particulares, por los gobernantes, por la familia, por los que sufren, por la paz, por quienes te piden oración.
Todas estas intenciones se presentan a Dios Padre en el Nombre de Jesucristo, por intercesión de la Virgen María.
Podrías volver a otro rato de contemplación. Mirar a Jesús y sentir que El te mira y cantarle algún himno o salmo que puedes escoger en el cantoral.

10.DESPEDIDA:

Al terminar te arrodillas de nuevo y te despides con una profunda adoración a Jesús.

Hay otras formas. Déjate conducir por el Espíritu Santo.

Y recuerda! Lo más importante es amar a Jesús.

Repito: “No se trata de hablar mucho, sino, de amar mucho”.

Trata de memorizar los pasos para Orar ante la Divina Eucaristía:
  1. Saludo.
  2. Oración de Protección.
  3. Pedir protección y perdonar.
  4. Silenciamiento.
  5. Pedir el Espíritu Santo.
  6. Contemplar.
  7. Orar con la Biblia.
  8. Alabanza y Acción de Gracias.
  9. Peticiones. Padre Nuestro. Ave María.
  10. Despedida.

ORACIÓN PARA SANAR LAS HERIDAS EMOCIONALES

Ponte en la presencia de Dios y pide perdón por todos tus pecados.

Clama al Señor pidiendo para ti, en el nombre de Jesús, la asistencia del Espíritu Santo.

Que no haya duda en tu interior, en tu mente, en tu alma, en tu corazón; acerca de la presencia de 

Jesús Vivo y de su poder sanador hoy.

Padre Eterno, en el Nombre de tu Hijo Jesucristo me presento delante de ti. Con tu Santo Espíritu, 

con su Divina Luz ilumíname y descubre Señor las heridas que hay en mi corazón, sáname Señor, 

en el Nombre de Jesús.

Señor Jesús, que tu misericordia me invada, te doy gracias por mi existencia, tu me haz creado, 

dígnate Señor acompañarme en el itinerario de mi vida, hoy, desde el comienzo de mi concepción 

hasta el momento presente.

Sáname Señor de toda herida que haya alcanzado mi corazón emocional, que haya afectado mí 

sensibilidad, mi memoria, mi imaginación, mi voluntad, mi alma, mi cuerpo, mi ser; libérame de toda 

atadura, de toda cadena que me tenga esclavo.

Deseo ser libre Padre Eterno, por tu Santo Espíritu, para poder entregarme alegremente a tu 

servicio y para ayudar a mis hermanos.

Jesús mi Señor: para Gloria del Padre Eterno, yo me entrego completamente a ti, en mente, 

cuerpo , alma, espíritu y corazón, con todos mis sentidos, con todo mi ser, con todo lo que soy, con 

todo lo que hago, con todo lo que tengo, tuyo soy, te pertenezco.

Señor Jesucristo, Tú eres el Hijo de Dios, nacido de la Virgen María; gracias porque entregaste 

tu vida en la Cruz, y con tu Sangre nos rescataste; haz resucitado y vives con nosotros y quieres 

llevarnos a tu Gloria Eterna.

Dios de Misericordia y de Bondad, eres Dios de Perdón, porque eres el Amor, te pido perdón por 

todos mis pecados, de todo corazón.

Padre Eterno por el poder de tu Hijo Jesús, por su Nombre, por su Sangre Redentora y por su 

Santa Cruz, por el poder de tu Santo Espíritu, por las Heridas de sus manos, de sus pies y de 

su costado; por la agonía de Cristo en el huerto y en la Cruz, por el Dolor emocional que Cristo 

padeció viendo el sufrimiento de su Santísima Madre.

Yo te pido Señor, libérame y sáname en las profundidades de mi ser, hasta mis raíces.

Libérame y sáname de todo el mal que hay en mí y que tu conoces Señor, libera mi inconsciente, 

libera mi subconsciente, libera mi conciencia, de todo aquello que me haya podido herir, en mi 

amor, voluntaria o involuntariamente.

Libérame y sana mi espíritu de todo sentimiento egoísta.

Libérame y sana mi espíritu de todo orgullo de autosuficiencia, de juicios temerarios.

Libérame y sana mi memoria Señor; libera y sana mi memoria del recuerdo doloroso, de la historia 

de todo aquello que ha causado aflicción en mi alma.

Libérame y sáname Señor, de toda duda a cerca de tu Amor, de lo que me hace dudar de tu 

bondad, de tu misericordia con la cual me perdonas.

Libérame y sana mi voluntad, de toda debilidad; Ayúdame Señor a renunciar a lo que sea 

necesario para poder hacer el bien y rechazar el mal.

Libera mi corazón y sánalo de toda ansiedad, de toda angustia, de todo miedo, temor, de toda 

fobia que me mantiene encerrado, que me aprisiona.

Ayúdame y libera en mi Señor la capacidad para perdonar. A quienes me han hecho daño, 

consciente o inconscientemente, les perdono de corazón por siempre y sin condición, en el 

Nombre de Jesús nuestro Señor.

Señor Jesús visita a quienes yo he ofendido; a quienes yo he herido, visítales con Tu Santo 

Espíritu; a quienes herí con palabras, con gestos, con actos, con ofensas, toca sus corazones y 

sánales; libérales, para que ellos también me puedan perdonar.

Padre Eterno, sáname y libérame de todo aquello que me ata, por no haberme aceptado así como 

soy, como nací: con mi sexo y mis rasgos físicos, con mis debilidades, con mis incapacidades, con 

mi carácter, con mi temperamento, con mi cobardía.

Te doy gracias Señor, por la liberación y sanación que tu me das ahora; gracias por Tu Amor, yo 

se que Tu estas aquí, que has tocado mi ser; Yo creo en tus promesas Jesús, son verdaderas; haz 

dicho “Todo lo que pidáis al Padre, en Mi Nombre, sea lo que fuere, yo lo haré”. En ti confío Padre 

Eterno, en ti confío Jesús y Espíritu Santo, te alabo Trinidad Santa, te exalto eternamente.

A ti María Santísima Madre Celestial, gracias, por ser mi Madre intercesora, mi compañía. Amén.