Obediencia

 

Con su Dolorosa Pasión, nos brinda la Salvación.

Todo lo ha realizado como dice la Escritura “Nos amó hasta  el extremo” “El Hijo de Dios me amo y se entregó por mí”. Como un racimo de uvas que se ha dejado exprimir, Jesús  entrega hasta la última gota de su sangre. Jesús ha realizado con obediencia amorosa, la obra que el Padre le había encomendado.

Esta frase que pronuncia Jesús, es un ejemplo y una enseñanza sobre la obediencia. Si los padres de familia enseñaran a sus hijos a obedecer, estos no sufrirían tanto, cuando van creciendo y ya adultos, que aprendan también a obedecer los mandatos divinos, la voluntad de Dios.

Jesús nos invita a que seamos obedientes a Dios. Y esa obediencia a la voluntad Divina se debe hacer con alegría,  aunque nos cueste sacrificio y ¿cuál es la voluntad de Dios, como saberlo? Dice Jesús. “El que escucha estas palabras mías y las pone por obra” y en otra parte “ quien me ama guardará mi palabra”.

Guardar la Palabra de Dios, es cumplir su santa voluntad, tantas veces decimos en el Padrenuestro “hágase tu voluntad así en la tierra como en el cielo”, y muchas veces no la cumplimos. No queremos nada que nos talle, nada de sacrificio ni de mortificación.

Pareciera que le decimos al Señor: te seguiré a donde quiera que vayas, siempre y cuando a donde vayas es a donde yo quiero ir.

Dice Dios: “¿por qué me llaman Señor Señor, y no hacen lo que yo mando?” y en  otra parte    “no todo el que me dice Señor Señor, entrará en el Reino de los cielos, sino quien escucha mi Palabra y la cumple”.

Dios colma de gracias especiales a quien es obediente, (para dar un ejemplo, el caso del padre Emiliano Tardif y el inicio en el don de ciencia o de conocimiento).

Quien no obedece las orientaciones espirituales de un guía prudente, no progresa en vida espiritual. Quien no medita y cumple la Palabra de Dios, no puede avanzar o crecer en perfección.

Dice la Escritura: “al que sigue buen camino, le haré ver la salvación de Dios” y ese buen camino es cumplir la Divina Voluntad, y esa Salvación no es solo la vida eterna sino los regalos que Dios nos da cada día. Aquel será como árbol plantado al borde de la acequia”…

Porque se nutre de la unión, con la fuente de Agua Viva; obedezcamos aunque nos cueste sacrificio y renuncia, así, obtenemos grandes beneficios.

Sta. Faustina escribió: “Desde hoy cumplo la voluntad de Dios, en todas partes, siempre y en todo”.

La Virgen María, por su obediencia fue colmada de gracias, y Dios también nos colmará de gracias, si como María la esclava del Señor, nos sometemos a su Divina Palabra.

Que el día de nuestra partida podamos presentarnos ante el Padre Celestial y El esté complacido con la obediencia que dimos a su voluntad aquí en la tierra.

 

 

Luis Duván Pérez Aguirre Pbro.

Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.