Paciencia, Esperanza Y Fortaleza

 

Cualquier prueba, por difícil que parezca, como la pérdida de un ser querido, se puede asumir con fortaleza. Cuando una persona camina con un amigo y está a punto de desmayar, lo que hace es recargarse sobre el hombro de su amigo. Jesucristo, que se apareció a sus discípulos. Camino de Emaús, quiere que contemos con El, que es siempre amoroso y fiel “vengan a mí todos los que están casados y agobiados, que yo los aliviaré”.

Hay quienes viven en situación como de tormenta, de densos nubarrones, fuerte viento, lluvia copiosa, truenos y relámpagos, rayos  que desgarran corpulentos árboles. La lluvia cesa y el aire fresco aparece surcado por el arco iris y viene el reverdecer y un nuevo florecer.

Fue una tormenta lo que ocasionó el descubrimiento de las minas de oro en la India. A algunos el dolor o la dificultad les ha conducido al descubrimiento del amor de Dios. Contratiempos aparecen, persecuciones las hay y las habrá. Aléjate de tus enemigos, perdónalos y  bendícelos.

La paciencia es uno de los frutos del Espíritu Santo. Todas las situaciones hay que saberlas llevar con paciencia.

Había un niño que se impacientaba fácilmente por cualquier causa. Y el padre le dijo que cuando se impacientara clavara una puntilla en una tabla, ya llevaba 17 puntillas pegadas y poco a poco fue descubriendo que era más fácil controlarse que impacientarse y fue ganando dominio de sí y llegó el tiempo en que no perdía la calma por nada y se lo contó a su padre y aquel padre lo felicitó y lo invito a que juntos desclavaran las puntillas y le dijo: fíjate  en todos los agujeros que quedaron en la tabla. Así, quien se impacienta hiere a los demás y se hiere a sí mismo y se crean heridas a veces muy hondas. Ser paciente es tener caridad con uno mismo.

Por la fe y la paciencia, alcanzaremos también las promesas del Señor en nuestra patria. “Debo ser paciente, para cumplir la voluntad de mi Padre Celestial, para recibir la misericordia divina” .

Quienes practican la paciencia, no solo se están acercando al Padre Celestial, sino que están contribuyendo para que quienes están a su alrededor estén consumiendo la paz, el amor y el gozo que nos da Dios.

No debe haber en nosotros impaciencia porque ella nos aleja del Espíritu Santo, debilita nuestra alma y es causa de trastorno intelectual, espiritual y corporal, afecta todos los órganos y se refleja en la persona y en la vida toda hay que saber llevar todo con amor y alegría y dejando todo en manos de Nuestro Padre, al mismo tiempo haciendo lo que esté en nuestras manos para solucionar las dificultades, pero confiando en la gracia de Dios.

Así como al cultivar una  planta esta necesita a veces quitarle hojitas secas, otras veces necesita mejor riego, algunas veces retirarle animalitos que le hacen daño a la hojas o a la raíz, así mismo hay que hacerlo con la paciencia en uno mismo, quitando todo lo que intranquiliza, siempre con amor, alegría y paz para que se esté fortaleciendo.

Siempre que estén con personas impacientes, obren con paz, para que a través de sus corazones y de su mirada llegue a ellos la paz y entiendan que se puede estar con paz, así tengan problemas.

Cuando estén perdiendo la paciencia, aléjense de ese sitio, hagan alabanza y pidan el Espíritu de Dios.

 

 

Luis Duván Pérez Aguirre Pbro.

 

La imagen contenida en esta artículo esta registrada bajo una licencia Creative Commons: Atribución-Nocomercial-Sin Obras Derivadas, de la página web: http://www.novabella.org/cuando-reces-debes-saber-que-dios-no-te-ahorrara-ningun-sufrimiento-que-pueda-ser-causa-de-salvacion-para-ti-o-para-tus-hermanos/