Pecados de Omisión

Otro pecado de omisión es por ejemplo cuando alguien está hablando mal    de una persona y usted sabe que se trata de una calumnia y no defiende al justo, para lo cual no hay que impacientarse, pero si hablar con claridad.
El no controlar la lengua puede llevar a destruirse una buena obra o una persona y a la destrucción del calumniador. Dice Dios “con la boca bendicen, con el corazón maldicen”. Hay quienes con la boca, con la lengua, bendicen a Dios Padre y maldicen al hermano, o lo difaman, y  si esa difamación es a una persona que ama a Dios, más grave todavía.
Personas que quieren ser buenas caen en este error.
Les animo para que no vayan a seguir el juego del que difama, del  que calumnia, no escuches al hermano que habla mal de tu hermano. “Lejos de mi el corazón torcido, no aprobaré al malvado, el que en secreto difama a su prójimo, lo haré callar”.

 

Luis Duván Pérez Aguirre Pbro.

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