Pureza de Corazón

 

 

 

 

“Bienaventurados los limpios de corazón porque ellos verán a Dios. Si tuviéramos, varios expertos en arte y sus ojos en diferente estado de salud, enfrente de una pintura de gran colorido, delicadeza y perfección, quien tenga menos clara la visión menos la verá y menos valorará la obra y quien tenga mejor los ojos la apreciará y gustará más. Bienaventurados los limpios de corazón porque ellos verán a Dios”.

La Virgen María recibió al Espíritu Santo y la palabra se encarnó en ella porque era una mujer humilde y de corazón puro. Ella comenzó a vivir el cielo desde la tierra porque la verdadera alegría consiste en estar unidos a Dios. “Bienaventurados los limpios de corazón porque ellos verán a Dios”.

El Espíritu Santo busca también personas que quieran purificarse para habitar en aquellos corazones.

Si Jesús apareciera hoy y te dijera, como a zaqueo: “Hoy quiero hospedarme en tu casa”, ¿qué sentirías, qué le dirías, qué harías? Jesús quiere habitar en tu corazón prepáralo como una casita buen purificada para Dios; entonces tu vida se transformará porque donde habita Cristo hay: luz, paz, alegría y amor, sabiduría verdadera que procede de lo alto, y todos los dones de la abundante y multiforme gracia de Dios.

La pureza de tu corazón es necesaria para recibir a Dios, a Jesús en tu vida. Es como el vidrio de una ventana. Si hay manchas de pintura por ejemplo, están impidiendo que la luz penetre plenamente para iluminar y dar calor. Distinto es cuando el vidrio  está limpio. Así, la luz del Espíritu Santo cuando encuentra corazones puros, entra plenamente para transformar a la persona, para darle vida en plenitud.

Luis Duván Pérez Aguirre Pbro.
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