Devoción al Espíritu Santo

 

 

(Hch. 2, 1-4)

Este es el discípulo que da testimonio de todo esto y lo ha escrito.

Juan fue instrumento del Espíritu Santo, con su Evangelio; y el Espíritu Santo espera que cada uno de nosotros también lo sea.

A veces la vida del cristiano se vuelve superficial en la fe, se va convirtiendo como en carbones fríos. “Aviva el fuego que Dios ha puesto en ti”, el Espíritu Santo es quien enciende el fuego del fervor Divino.

El Espíritu Santo es el gran artista “Creador Sempiterno  de las cosas”. Toma a un pasto humilde y lo convierte en profeta y rey. Toma a 11 hombres ignorantes  y llenos de miedo y los hace maestros del Evangelio.

Déjate transformar, déjate quemar si quieres alumbrar.

Creo que en nuestra vida debemos contar más con la asistencia del Espíritu Santo.

La primitiva Iglesia no tomaba ninguna decisión de importancia sin pedir y recibir la orientación, del Espíritu Santo; Él es una fuente de valentía.      “Dios no nos ha dado un Espíritu de cobardía sino de fortaleza”.

El Espíritu Santo  es fuente de alegría y de sabiduría.

¿Quiénes reciben el Espíritu Santo? Hch. 5,32

“Dios lo da a quienes le obedecen”. Quienes se esfuerzan por cumplir la voluntad Divina.

Entre los dones que debemos al Espíritu Santo, está del don de Piedad, que nos lleva amar a Dios con amor de hijos agradecidos y a llamarlo Padre Querido.

Así hemos de reconocer que un verdadero Cristiano es, un alma, un cuerpo y el Espíritu Santo.

El Papa Juan Pablo II  rezaba la oración al Espíritu Santo  todos los días, y en su legado de gran evangelizador del mundo, se puede ver claramente la inspiración divina que recibía de el.

Donde el Espíritu Santo habita allí trabaja enseñando, transformando y cultivando virtudes, los valores que presenta el Evangelio.

El Espíritu Santo  hace que pidamos perdón, es maestro de oración, nos inclina hacia el bien  y nos da la constancia para hacerlo, Él es Sabiduría Divina.

Dios se manifiesta en el pasaje de la zarza, como un fuego que arde sin consumir la vida.

 

Desde el amor de Dios, Nuestro Padre, te invito:

Hazte muy amigo(a) del Espíritu Santo. Invócalo constantemente y obedece a sus inspiraciones.
Luis Duván Pérez Aguirre Pbro.
Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.
La imagen de este articulo se encuentra bajo una licencia Atribución-No comercial-Compartir igual. Creative Commons. descargado de la página web: http://hermanoslibresdepecado.blogspot.com/2010/08/la-paz-de-dios-sobrepasa-todo.html