Donación de la Vida




 

Estando Jesús sentado frente a la urna de las ofrendas del templo observaba a la gente; muchos ricos echaban donaciones en cantidad. Se acercó una viuda pobre y echó 2 monedas. “Todo lo que tenía para vivir”. Caso similar a la viuda de Sarepta en relación con el profeta Elías.

Dice el arcángel Rafael en la Sagrada Escritura, libro de Tobías: “Mejor es hacer limosna que atesorar dinero. La limosna libra de la muerte y limpia del pecado, alcanza la misericordia y la vida eterna; hace a las personas agradables a Dios”; la caridad, hace que la persona de fe y de corazón puro agrade a Dios.

Los pobres son más generosos, porque dan de su propia vida y Dios da conforme a la generosidad que ve en cada cual, como lo hace entender una composición literaria que relata la tacañería  de un hombre que lleva trigo  en un a mochila y al encontrar  en su camino a un mendigo que le pide alimento, le da tres granitos de trigo. Ya en casa al vaciar el trigo se da cuenta que tres de los granitos son de oro y piensa que perdió la oportunidad de obtener muchos granos de oro. Somos portadores de grandes riquezas y Dios siempre recompensa nuestra generosidad.

Hay que servir con amor. La vida, si bien hay que cuidarla para que sea saludable para servir y para llevar el Evangelio, es un tesoro que hay que repartir con generosidad. Es más feliz quien da, que quien recibe.

 

 

luis Duván Pérez Aguirrre Pbro.
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