Parábola del Hijo Pródigo y el Padre Misericordiso

Lc 15, 1-13, 11-32, Mt 9, 10-13

 

“No son los sanos los que necesitan médico, sino los enfermos.” “No he venido a buscar a los justos, sino a los pecadores” y lo somos.


Jesús busca a los pecadores para darles a conocer su mensaje que los transforme. Su virtuosidad contagia. Es como el médico verdadero, competente, que atiende a sus pacientes para sanarlos; de todo vicio y maldad, te puede sanar el Señor. En la parábola del Hijo Pródigo y el Padre Misericordioso nos revela el Amor de Dios Padre Creador que ama como padre y madre.

Dios es nuestro Padre y esto tiene que llenarnos de alegría.


La expresión “EN LA CASA DE MI PADRE” es igual a FIDELIDAD; “ABUNDANCIA DE PAN”, en la parábola es igual a Gl. 5, 19.


PEDIR LA “HERENCIA”, es decirle tu haz muerto para mi, de ahora en adelante haré lo que yo quiera. Dios da libre albedrío, se establece una lejanía que puede ser espiritual, afectiva, física o las tres cosas a la vez, y se derrocha la vida, se pierde el tiempo, se desperdician las cualidades.

Algunas personas están cerca de Dios físicamente, por ejemplo cerca del Sagrario, pero lejos de El afectiva y espiritualmente.

A ellas les dirá el Señor:

“Este pueblo me honra con los labios pero su corazón, está lejos de mi”. Mc. 7,6.

Esta puede ser para ti la queja de Dios, que aparece en el libro del apocalipsis: “Haz dejado enfriar tu primer amor.”

En este sentido cada uno puede estar reflejando alguna lejanía como hijo pródigo y a cada uno Dios le está llamando y esperando.

CUIDAR CERDOS en el contexto de la parábola, significa impureza, aquel quiere la aguamasa, “El pecado lleva a los humanos a vivir como animalitos, pierden la dignidad: violencia, adulterio, fornicación, odio, divisiones, idolatría, calumnias, y toda forma de pecado sin arrepentimiento, nos priva del amor de Dios y de sus regalos y hacen que Jesús exclame “no está bien echar el pan de los hijos a los perros”.

LA BUENA NOTICIA ES ESTA:

Puedes volver, Tu Padre te espera, y los pasos del retorno son los mismos del Hijo Pródigo del Evangelio y esos mismos son los pasos para una verdadera confesión:

1. Reflexiona entrando en ti, interioriza y examínate.

2. Me levantaré, cambiaré. Parte de un verdadero propósito

3. Iré, volveré, yo desharé el camino.

4. Le diré: es el reconocimiento verbal y sincero.

5. El actuar: Acudir a los Sacramentos, fidelidad a la palabra, hacer caridad, encuentro con la Eucaristía y viene la fiesta y la misión.


Desde el amor de nuestro Padre Celestial y en el Nombre de Jesús te digo: Dios te busca y te llama, vuelve a El de todo corazón y con toda el alma y encontrarás descanso, alegría y paz en el.


Pbro. Luis Duván Pérez Aguirre

Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

La imagen de este artículo  es bajada de la pagina:http://www.josuebarrios.com/2012/03/el-apapacho-de-dios.html, obra de Josué Barrios está bajo una licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivadas 3.0 Unported.